Ana disfrutando de la nieve en su mtb

Ciclismo en invierno: cómo protegerte del frío en la montaña

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¡Cómo pasa el tiempo! Y es que hace apenas unos pocos meses, te dábamos unos consejos para enfrentarte a las altas temperaturas en el verano.

Cuando casi todo el mundo decide guardar su bici o subirse encima del rodillo debido al frío, la lluvia o la nieve, solo un puñado nos resistimos a no tener contacto con la naturaleza. Si bien circular por ciertos senderos se nos hará más complicado debido al barro o las raíces mojadas, siempre existen alternativas que harán que llegues fuerte a la nueva temporada.

Descenso mtb en Ezcaray

Así que si estás aquí porque este año por fin te has planteado no aparcar la bici en el trastero o simplemente porque buscas información, te damos 5 consejos para que sigas al pie del cañón durante el invierno.

1. Elige bien tu equipación

Lo primero de todo es invertir en una buena ropa específica para invierno. Por suerte, quedaron atrás viejos tiempos en los que había que usar papel de periódico entre las prendas para guardar el calor. Hoy en día existe un gran rango de opciones y precios, y merece la pena invertir en prendas que estén preparadas para tu objetivo.

La cantidad de capas dependerá de tu metabolismo, ya que puedes ser más o menos tolerante al frío. En nuestro caso, solemos llevar 2 o 3 capas.

En la primera capa consideramos imprescindible una buena camiseta térmica y técnica que nos dé calor, pero a la vez ayude a evacuar el sudor. No hay nada peor que una prenda que acumula humedad, ya que intensifica la sensación de frío.

Como segunda capa, solemos usar una camiseta técnica deportiva, la típica camiseta o maillot para ciclismo de montaña de manga larga. Esta capa nos protege y aísla del frío, ayudándonos a mantener la temperatura corporal.

Para la tercera capa, una chaqueta o chaleco con tejidos técnicos que protejan del frío, cortan el viento y/o repelan el agua pueden ser grandes aliados. Además, llevar un chubasquero en la mochila, especialmente durante los días de pronóstico lluvioso o de nieve es buena opción. Sin embargo, ten en cuenta que es una prenda que no permite evacuar el sudor, por lo que si la usas desde el principio la humedad se irá acumulando en tu cuerpo y corres el riesgo de enfriarte. No obstante, los tejidos evolucionan cada vez más y existen chubasqueros en el mercado que cumplen con las condiciones idóneas para ofrecerte un buen servicio.

Ciclismo de montaña en invierno

Las manos y pies son los primeros que se enfrían, por eso unos buenos guantes y calcetines mantendrán la temperatura en tus extremidades. Busca materiales que repelan el agua, calienten y transpiren.

También las zapatillas son importantes. Escoge unas que ofrezcan protección frente al frío y la lluvia. En su defecto, puedes usar unos cubrezapatillas si tu presupuesto es más limitado.

Puedes optar también por una braga para el cuello y una cinta para las orejas para proteger la garganta y evitar ese molesto dolor de oído. El casco integral también puede servir para tal fin.

Usa gafas para evitar que el agua o el barro se introduzcan en tus ojos. Nunca tanto como ahora agradecerás el uso de las rodilleras, te ofrecerán calorcito aparte de protección.

No obstante, ten en cuenta que entrarás en calor en la primera cuesta arriba que encuentres, valora quitarte prendas, o al menos bajarte la cremallera para evitar sudar más de la cuenta. Es recomendable llevar una camiseta seca en la mochila para cambiarte antes de la última bajada, así el aire frío debido a la velocidad no supondrá un problema. También es de gran ayuda para ese momento posterior en el que tienes que lavar la bici.

Si lo crees necesario, adquiere un guardabarros delantero y/o trasero. Evita que el agua te salpique en grandes cantidades, cuidando tu retaguardia de la humedad e incomodidad que supone. Recuerda: la humedad es el enemigo.

Chaqueta mtb para el invierno

2. Rueda en las horas centrales del día

Al contrario que en verano, lo ideal sería salir en las horas cercanas al mediodía. Las temperaturas no son tan bajas y se agradecen muchísimo esos rayos de solete en la cara. Hazlo así si tu cuerpo no está habituado a este estímulo para evitar un choque térmico que debilite tu organismo. Si te acabas de iniciar, lo ideal sería hacer rutas más cortas, para que la exposición sea más gradual.

Si por el contrario estabas deseando que llegase tu estación favorita, disfruta de los paisajes congelados a primera hora de la mañana o estira la ruta por la tarde todo lo que te apetezca, teniendo en cuenta que la luz se va muy rápido. Lleva focos y goza de una ruta nocturna. Apelamos al sentido común, debes conocer muy bien tus límites.

Ana disfrutando del sol de invierno

3. Escoge días soleados o rutas en el bosque para salir a rodar

Rodar bajo los rayos de sol sintiendo su calor reconfortante suena idílico, ¿verdad? Es evidente que si luce Lorenzo (el sol) la ruta va a ser más agradable. No obstante, somos conscientes de que en invierno no abundan los días de este tipo.

Si el viento, la lluvia o incluso la nieve hacen acto de presencia, busca el abrigo del bosque. Aquí podrás refugiarte tanto de la lluvia como del viento. Está claro que no es la panacea, pero los senderos entre árboles mejoran las condiciones.

Ciclista mtb en el bosque

4. Conoce tu entorno

Saber cuáles son las pistas o sendas en las que se acumula el barro o tienen peor drenaje es un gran punto a favor para poder evitar rodar por ellas en los días más lluviosos. No solo por ahorrarnos una gran pérdida de tiempo quitando arcilla de nuestras ruedas, sino por prevenir el deterioro de los caminos.

Hacer paradas imprevistas durante más tiempo del necesario harán que pierdas temperatura. Te mojarás demasiado si decides rodar por zonas en las que el agua se acumula y se forman muchos charcos, mantener los pies secos y calientes es imprescindible para que la ruta sea agradable.

Zapatos mojados

5. Mantente caliente después de tu ruta

¿Hay algo más agradable y reconfortante que darte una ducha después del ejercicio y la exposición al frío?

Nuestra recomendación es que no uses agua muy caliente de primeras, pues la diferencia de temperatura puede hacer que sufras dolores musculares posteriormente, además de resecar la piel. Puedes esperar a ducharte una vez tu cuerpo haya recuperado la temperatura. Otra opción es empezar tu ducha con agua templada o incluso fría si eres capaz de soportarlo y luego ir subiendo el termostato para acabar con una agradable sensación de calor.

Un caldo de huesos, un té, café o bebida caliente después de la ducha terminarán de ayudarte a sentirte mejor tras el esfuerzo. ¡Disfruta del momento!

Disfrutando de un café caliente

¿Te hemos convencido?

Como siempre, esperamos que con nuestros consejos te lances a la aventura que supone salir en invierno. Rodar en nieve es una experiencia inolvidable y muy divertida.

Isra disfrutando de una rodada invernal

Entrenar en condiciones húmedas hace que aprendas y subas de nivel, y desafiar las leyes de la inercia aumenta tu adrenalina. Mantener la forma durante este periodo siempre viene bien.

Aun así, tú tienes la última palabra. Entendemos que prefieras el entrenamiento de rodillo, que practiques los deportes oficiales del invierno o incluso prefieras la comodidad de tu hogar. Hagas lo que hagas, aprovecha lo que esta bella estación te ofrece.