Una buena luz trasera es uno de esos accesorios que prácticamente nunca deberían faltar en nuestra bicicleta. Su función es sencilla: hacernos más visibles para quienes se aproximan por detrás. Una luz con radar lleva esta idea un paso más allá, permitiéndonos saber cuándo se aproxima un vehículo y seguir su posición desde un ciclocomputador compatible o, en algunos casos, desde nuestro teléfono.
La COOSPO TR70 combina ambas funciones en un dispositivo compacto: una luz trasera de hasta 70 lúmenes y un radar capaz de detectar vehículos que se aproximan hasta a 140 metros de distancia. Además, ofrece diferentes modos de iluminación y funciones automáticas que modifican el comportamiento de la luz dependiendo de lo que sucede detrás de nosotros.
Esta fue mi primera experiencia utilizando una luz con radar. Durante varias semanas probé la TR70 conectada a un Wahoo ELEMNT ROAM 3 y montada en una misma bicicleta para prácticamente todo. La usé en mis trayectos urbanos, rodadas en carretera y en algunos de mis caminos gravel favoritos. También exploré la posibilidad de visualizar las alertas del radar directamente desde la app CoospoRide, sin necesidad de llevar un ciclocomputador.
En esta reseña te cuento cómo funciona la COOSPO TR70, qué tal se lleva con el ELEMNT ROAM 3 y, sobre todo, qué tanto aporta una luz con radar en el uso cotidiano de la bicicleta.
Diseño, montaje y primeras impresiones

A primera vista, la COOSPO TR70 no es demasiado diferente de una luz trasera convencional. Su cuerpo es compacto y alargado, con el foco ocupando poco menos de la mitad de la cara posterior. El resto del cuerpo alberga el radar y en la parte superior se encuentra un único botón físico para controlar sus funciones y encendido. Ciertamente no es la luz más ligera, pero con un peso de aproximadamente 64 g, tampoco me parece un peso excesivo.
El cuerpo cuenta con certificación IP67, por lo que puede soportar lluvia, polvo y las condiciones que normalmente podemos encontrar durante una rodada. La batería interna se recarga mediante USB-C, un detalle que agradezco, ya que me permite utilizar el mismo cable que ya llevo para otros dispositivos.


La TR70 incluye un soporte de silicón y plástico para instalarla en el poste del sillín. En mi experiencia hace un muy buen trabajo y se ha mantenido firme, incluso al rodar por caminos de gravel. Y, por si las dudas, COOSPO incluye una correa de seguridad que podemos sujetar a los rieles del sillín, por ejemplo. El montaje es sencillo y permite retirar la unidad con un cuarto de giro para cargarla o guardarla, sin tener que desmontar todo el soporte.
Si bien puede parecer más voluminosa que otras luces sin radar, sus dimensiones son comparables a las de otros modelos de este tipo. Una vez instalada en la bicicleta, la verdad es que resulta bastante discreta. Al tratarse de un radar, su ubicación importa más que con una luz trasera convencional. Para una buena detección, debe colocarse de tal manera que no tenga obstrucciones y quede lo más vertical posible con respecto al suelo. Esto es algo que habrá que considerar especialmente si utilizamos bolsas de sillín u otro tipo de equipaje.
Especificaciones técnicas
- Dimensiones: 96 × 39 × 23 mm
- Peso: 64 g
- Potencia máxima: 70 lúmenes
- Distancia de detección del radar: 5 a 140 m
- Ángulo de detección: 220°
- Velocidad relativa de detección: 6 a 128 km/h
- Vehículos detectados simultáneamente: hasta 8
- Batería: 1,500 mAh
- Autonomía máxima: hasta 40 horas
- Tiempo de carga: aproximadamente 2 horas
- Puerto de carga: USB-C
- Conectividad: Bluetooth y ANT+
- Resistencia al agua y polvo: IP67
Configuración y conexión con el ELEMNT ROAM 3
La TR70 puede utilizarse de manera independiente, conectada a ciclocomputadores compatibles de COOSPO, Garmin, Wahoo, Bryton e iGPSPORT, o directamente desde la app CoospoRide. Esta última permite configurar diferentes funciones de la luz y, algo que me parece especialmente interesante y práctico, visualizar en el teléfono los vehículos que detecta el radar. Esto significa que no necesitas un ciclocomputador para aprovechar esta función, algo útil si todavía no cuentas con uno o simplemente saldrás a hacer un trayecto corto y no necesitas seguir una ruta o registrar la actividad.


Radar: funcionamiento y experiencia real
Como ya lo mencioné, conecté la TR70 a mi Wahoo ELEMNT ROAM 3. El proceso de emparejamiento es prácticamente igual al de cualquier otro sensor ANT+ y, una vez conectado, el Wahoo muestra los vehículos que se aproximan en una barra lateral. Cada vehículo detectado aparece inicialmente en la parte inferior y va avanzando hacia arriba conforme se acerca. El color de la barra también cambia dependiendo de la velocidad con la que se aproxima y la alerta visual va acompañada de una señal sonora.
Desde el menú del sensor, directamente en el ciclocomputador, también es posible consultar el estado de la batería, silenciar las alertas, elegir de qué lado aparece la barra del radar, seleccionar el modo y controlar algunos parámetros de la luz y del radar. Aquí encontré una función que inicialmente me causó cierta confusión: Auto Light.
Después de investigar un poco, me di cuenta de que esta es una función propia de Wahoo. Al activarla, el ROAM mantiene la luz apagada mientras no haya tráfico aproximándose. Cuando el radar detecta un vehículo, la enciende en el último modo seleccionado y vuelve a apagarla después de 1, 5 o 10 segundos, dependiendo de nuestra configuración. Por lo tanto, si quieres que la TR70 se mantenga encendida continuamente en el modo seleccionado, debes mantener Auto Light desactivado en el Wahoo.
Como mencioné al inicio, esta es mi primera experiencia utilizando un radar para bicicleta y debo aceptar que al principio no sabía qué tanto valor aportaría a mis rodadas. La TR70 puede detectar hasta ocho vehículos que se aproximan por detrás, desde una distancia de hasta 140 metros, y transmitir su posición y velocidad relativa al ciclocomputador. Es importante aclarar que el radar detecta objetos que se aproximan a una velocidad relativa mayor a la nuestra. Por ejemplo, un vehículo que circula detrás a nuestra misma velocidad o más lento puede no aparecer en el radar.

Sin haber realizado una prueba controlada y basándome únicamente en mi percepción, me sorprendió la distancia a la que es capaz de detectar los vehículos. Constantemente me encontré girando la mirada para comprobar si lo que mostraba el ROAM coincidía con el tráfico y, aunque algunos vehículos todavía estaban bastante lejos, siempre lograba identificar el que indicaba el radar.
En mi experiencia, la carretera es donde más valor le encontré. La alerta resulta especialmente útil cuando un vehículo se aproxima rápidamente y todavía está demasiado lejos para escucharlo. En ciudad también me pareció útil, aunque con el tráfico constante terminé silenciando las alertas sonoras y utilizando únicamente las visuales.
En gravel su utilidad depende del tipo de ruta. Muchas de mis rodadas combinan terracerías abiertas al tráfico con carreteras secundarias, donde el radar sigue teniendo sentido. En caminos remotos podría desactivarlo, aunque en la práctica normalmente solo silenciaba las alertas, pues tarde o temprano volvería a encontrarme con autos.
En general, la detección me pareció muy confiable. No puedo afirmar que nunca hubo un falso positivo, pero cuando comprobé visualmente las alertas no encontré inconsistencias evidentes. Sí noté interrupciones en caminos con curvas o cambios de pendiente que momentáneamente ocultaban los vehículos detrás del terreno. No lo considero una falla, sino algo que debes tener presente al utilizar un radar.
Aun con lo bien que funciona, nunca confiaría ciegamente en ningún radar antes de cambiar de carril o realizar un rebase. Para mí, su valor está en alertarme con anticipación de lo que se aproxima por detrás; la vista y el oído siguen siendo indispensables antes de realizar cualquier maniobra.
Luz trasera y visibilidad
Además del radar, la TR70 funciona como una luz trasera de hasta 70 lúmenes. Cuenta con seis modos con iluminación, dos fijos y cuatro intermitentes, y un séptimo modo que mantiene activo únicamente el radar. Estos pueden seleccionarse desde la propia luz, la app CoospoRide o, dependiendo del ciclocomputador, directamente desde este. En el caso del ROAM 3, es posible hacerlo desde la pantalla de sensores.
Más que la cantidad de modos, me pareció especialmente interesante la manera en que la TR70 modifica automáticamente su comportamiento durante la rodada. Una de estas funciones es Brake Detection. Al detectar que estamos frenando, la luz cambia a una iluminación fija con una intensidad superior a la de cualquiera de sus modos normales. Una vez que dejamos de frenar, mantiene esta iluminación durante cinco segundos antes de volver al modo que teníamos seleccionado.


La segunda es Vehicle Warning. Cuando el radar detecta un vehículo aproximándose a menos de 40 metros, la TR70 cambia temporalmente a un parpadeo de alta frecuencia para llamar más la atención de quien se acerca por detrás. Después vuelve al modo que teníamos seleccionado.
Una vez que desactivé Auto Light en el Wahoo, pude comprobar claramente ambas funciones. Al frenar notaba el aumento de intensidad y, cuando tenía oportunidad de mirar la luz de manera segura al aproximarse un vehículo, podía observar el cambio en la frecuencia de parpadeo. En algunas ocasiones también confirmé su funcionamiento con amistades con las que estaba rodando.
Algo interesante es que Brake Detection y Vehicle Warning pueden funcionar incluso cuando seleccionamos el modo de solo radar. La luz permanece apagada normalmente, pero se enciende cuando alguna de estas funciones entra en acción. Ambas pueden activarse o desactivarse desde CoospoRide o el ROAM 3 para adaptar el comportamiento de la TR70 a nuestras preferencias.
Autonomía y carga
La TR70 utiliza una batería de 1,500 mAh y COOSPO anuncia una autonomía de hasta 40 horas, aunque naturalmente esta cifra dependerá del modo de iluminación y las funciones que tengamos activadas. Durante mis pruebas utilicé principalmente los modos intermitentes, especialmente Day Flash para rodar al amanecer, mientras que en ciudad alternaba entre Night Flash y Breathing. Brake Detection y Vehicle Warning permanecieron siempre activados.
| Modo | Potencia | Autonomía indicada |
|---|---|---|
| Low Bright | 8 lúmenes | 23 horas |
| High Bright | 20 lúmenes | 14 horas |
| Breathing | 3–20 lúmenes | 22 horas |
| Day Flash | 70 lúmenes | 30 horas |
| Night Flash | 20 lúmenes | 30 horas |
| Group Ride | 20 lúmenes | 26 horas |
| Radar Only | Luz apagada | 40 horas |
No realicé una prueba de descarga completa, ya que suelo cargar todos mis dispositivos aproximadamente una vez a la semana. Sin embargo, durante una de las semanas de prueba acumulé alrededor de 16 horas de uso, incluyendo una salida de dos días con más de 11 horas de rodada, sin necesidad de recargar la TR70. En mi uso habitual, la autonomía nunca fue una preocupación.
También hay que considerar que las cifras de autonomía se refieren a horas de funcionamiento. Si dejamos pasar varios días entre una rodada y otra, no podemos esperar necesariamente acumular la misma cantidad de horas antes de recargarla.
La carga se realiza mediante USB-C y COOSPO indica un tiempo aproximado de dos horas para una carga completa. Como nunca dejé que la batería se agotara, normalmente en alrededor de una hora, o incluso menos, volvía a tenerla al 100%. El nivel de batería puede consultarse directamente desde el ROAM 3, aunque ocasionalmente también lo revisaba en CoospoRide antes de salir.
Algo que sí noté fue un consumo ligeramente mayor de batería en el Wahoo al utilizar el radar. No me sorprendió, ya que el ciclocomputador está recibiendo información constantemente y generando alertas. En ciudad estas podían llegar a ser prácticamente continuas, otra razón por la que prefiero silenciar las alertas auditivas en este entorno.
Experiencia después de varias semanas
Como mencioné al inicio, antes de probar la TR70 nunca había utilizado un radar para bicicleta. Tal vez no lo veía como algo necesario para el tipo de rodadas que hago. Sin embargo, después de varias semanas utilizándolo, mi percepción cambió bastante.
No diría que el radar transformó mi manera de rodar, ni que es un accesorio indispensable para mi, pero sí añadió información útil durante mis rutas. Saber que un vehículo se aproxima, poder identificar si es uno o más y, especialmente, recibir una alerta cuando alguno se acerca rápidamente son cosas que terminé valorando.

Me gustó poder configurar el radar según mis necesidades. En carretera prefiero mantener las alertas sonoras activas, mientras que en ciudad normalmente las silencio y me quedo con las visuales. En rutas de gravel puedo hacer lo mismo cuando me adentro en caminos remotos y volver a prestar atención al radar al regresar a zonas con tráfico.
Me acostumbré muy rápido al radar, algo que habla bien de lo intuitivo que resulta utilizarlo. Definitivamente sigue sin sustituir algo tan básico como mirar hacia atrás antes de realizar una maniobra, pero ahora entiendo mucho mejor por qué quienes utilizan un radar regularmente pueden echarlo de menos cuando salen sin él.
¿Vale la pena la COOSPO TR70?
Después de varias semanas utilizando la COOSPO TR70, puedo decir que mi experiencia ha sido bastante positiva. Como lo dije anteriormente, no considero que sea un accesorio indispensable, pero sí uno que puede aportar información muy útil. Pienso que esto puede ser especialmente importante para quienes suelen rodar por carretera, donde los vehículos se aproximan por detrás a velocidades considerablemente mayores que la nuestra.
Lo que más me sorprendió del radar fue su alcance y lo confiable que ha resultado durante el tiempo que lo he estado usando. A esto se suma una luz trasera bastante completa, con diferentes modos de iluminación y funciones como Brake Detection y Vehicle Warning que aprovechan el propio radar para aumentar nuestra visibilidad ante determinadas situaciones.

También me parece interesante que no sea forzoso contar con un ciclocomputador para aprovechar el radar. Poder visualizar los vehículos desde CoospoRide amplía bastante el tipo de ciclista que puede beneficiarse de la TR70, mientras que la compatibilidad con diferentes marcas de ciclocomputadores permite integrarla fácilmente si ya utilizamos uno.
Con un precio que ronda los US$100, considero que la TR70 sí vale la pena si el tipo de ciclismo que practicamos nos lleva regularmente por lugares donde resulta útil saber qué sucede detrás de nosotros. No diría que todo ciclista necesita un radar, pero después de probar uno entiendo mucho mejor el valor que puede aportar.
En mi caso, lo que comenzó como la prueba de un accesorio que no sabía si realmente necesitaba terminó convirtiéndose en algo que probablemente seguiré utilizando. No sustituye mirar hacia atrás ni prestar atención a nuestro entorno, pero tener un poco más de información sobre lo que sucede detrás de nosotros es algo a lo que resulta bastante fácil acostumbrarse.
¿Para quién es la COOSPO TR70?

Creo que la TR70 tiene especial sentido para quienes ruedan frecuentemente por carretera o o caminos secundaros, donde los vehículos pueden aproximarse por detrás a velocidades mucho mayores. También puede resultar útil en ciudad y para quienes practicamos gravel y solemos combinar caminos tranquilos con tramos abiertos al tráfico.
Por el contrario, si la mayoría de tus rodadas transcurren por senderos u otros lugares prácticamente libres de vehículos, probablemente aprovecharás mucho menos el radar. Una de las cosas que me dejó esta prueba es precisamente que no necesitas dedicarte al ciclismo de carretera para encontrarle utilidad; lo importante es cuánto tráfico motorizado forma parte de tus rodadas. Si crees que esta luz con radar TR70 es para ti, puedes encontrarla directamente en el portal de COOSPO.
